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  3 de abril de 2017
¿El cliente siempre tiene la razón?
La inteligencia empresarial no está solo en saber vender un producto o contratar buenos trabajadores, también es necesario rodearse de buenos clientes. El viejo lema de “el cliente siempre tiene la razón” vive un punto de inflexión ante las nuevas relaciones laborales de horizontalidad.

Las empresas que trabajan para otras empresas suelen tener clientes muy exigentes. Pero aquellos que se dedican a tratar en forma directa con el consumidor, no tienen menos problemas. La exposición que sufren aquellos que deben enfrentarse a malos clientes, no solo desgasta su vida personal sino también la eficacia de la empresa para la que trabaja.

Siempre se ha dicho que el cliente siempre tiene la razón, pero todos sabemos que eso no es verdad.Las organizaciones del nuevo mundo y las relaciones laborales que allí se construyen hace que la horizontalidad reina por sobre el caducado sistema jerárquico. Aunque hay clientes que siguen comportándose de manera errónea con quien provee los servicios o productos que necesita. Aquellos clientes dejan de ser importantes para las compañías y se convierten en el principal problema de cualquier organización.

Hoy, os presentamos algunos tipos de clientes que nunca suelen tener razón y que es mejor quitárselos de encima, antes que su actitud repercuta en nuestro propio negocio.

El cliente poco ético. Las maniobras ‘raras’ o la falta de transparencia está a la orden del día en la mayoría de los ámbitos. Siempre es un error trabajar con personas que no se adaptan a las normas y leyes, ya que pueden acabar perjudicando gravemente nuestro negocio. Mientras que en algunas circunstancias es posible ser flexible, ante este tipo de cliente es mejor quitárselos de encima cuanto antes.

El cliente poco razonable. El empresario y el cliente suelen tener un objetivo común: maximizar sus propios beneficios.  En estos casos dependerá del tipo de negocio en el que se esté implicado, pero la realidad es que un cliente que no puede razonar y entender lo que el empresario le aconseja que es mejor para sí mismo o su negocio, será mejor no tenerlo de cliente.

El cliente intolerante. Aun hay personas que discriminan, son racistas, sexistas, o clasistas, y deciden no incluir en sus potenciales consumidores a personas que no tolera. Por ello es fundamental detectar a tiempo este tipo de cliente, y alejarse de ellos.  

Cliente violento o abusivo En este caso suele suceder tanto en clientes dueños de empresas como en aquellos que van a una tienda de ropa a comprar. Muchos vendedores han tenido que soportar la ira y los gritos de sus clientes, tolerados por el pensamiento de que ellos siempre tienen la razón. En cambio, los clientes también se equivocan. El respeto por el otro siempre va delante de cualquier situación laboral.

El comprador compulsivo. Hay clientes que suelen ir detrás de falsas oportunidades y destruyen así su negocio. Este es otro tipo de cliente que no conviene tener, aunque en realidad dependerá de si es o no una persona flexible, y si demuestra una actitud proactiva a dejarse asesorar. Si no es así, también debemos descartar al comprador compulsivo.

 

Poco comprometidos. Por último, está aquel cliente que hace promesas que no cumpliráSe puede ser flexible ante este tipo de cliente en una primera instancia, pero una vez detectada esta personalidad, mejor alejarse también.



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EL RATON DE LA GRANJA- Cuando pienses no es mi problema .. recuerda esto.

 

Un ratón, estaba tranquilamente mirando por un agujero en la pared, cuando vio a un granjero y a su esposa abriendo un paquete. En ese momento pensó, - ¿qué tipo de comida podía haber ahí -, pero quedó aterrorizado cuando descubrió que no era comida, sino una trampa para ratones.
Entonces fue corriendo al patio de la granja a advertir a todos: – ¡Hay una ratonera en la casa, una ratonera en la casa! -.
La gallina, que estaba cacareando y escarbando en busca de una brizna de hierba, levanto la cabeza y dijo: – Discúlpeme Sr. Ratón, yo entiendo que es un gran problema para usted, pero a mí no me perjudica en nada, ni me incomoda la trampa para ratones -. 
El ratón fue hasta entonces a buscar al cordero y le dijo: – Hay una ratonera en la casa, ¡ una ratonera !. - Discúlpeme Sr. Ratón-, le respondió el cordero, - pero no hay nada que yo pueda hacer, solamente pedir por usted. Quédese tranquilo que sera recordado en mis oraciones.
Asustado el pequeño ratón se dirigió entonces a la vaca que le respondió: – ¿Pero acaso estoy yo en peligro?… pienso que no -. Aquella noche el ratón volvió a la casa, preocupado, sólo y triste, para enfrentarse a la ratonera del granjero, pero al llegar oyó un gran barullo, como el de una ratonera atrapando a su víctima.
Al oír el ruido la mujer del granjero corrió para ver lo que había atrapado. En la oscuridad, no vio que la ratonera lo que había atrapado era la cola de una serpiente venenosa. que velozmente le pico en la pierna. El granjero, que acudió a los gritos de su esposa, la llevo inmediatamente al hospital para que la curaran, pero de vuelta a casa aún tenía una fiebre alta.
El ratón, desde su agujero, observaba cómo el granjero cuidaba a su mujer. Y como todo el mundo sabe que para cuidar a alguien con fiebre, no hay nada mejor que una nutritiva sopa, vio como agarró un cuchillo de la cocina y fue a buscar a la gallina, que es el ingrediente principal para preparar una rica sopa.
Pero como la enfermedad de la mujer continuaba, la familia, los amigos y vecinos fueron a visitarla. El ratón vio como el granjero tuvo que matar al cordero para darle de comer a sus visitantes. Sin embargo y a pesar de todos los cuidados de su esposo, la mujer no mejoro y acabó muriendo. Entonces el pequeño ratón vio, desde su ratonera, como el granjero, para poder pagar los gastos del funeral, vendió la vaca a un hombre que se la llevó al matadero.
Cuando escuches que alguien tiene un problema y creas que ese problema no es tuyo o que no te afecta, y no le prestas atención… acuérdate de como acabaron la gallina, el cordero y la vaca y piénsalo dos veces, antes de darle la espalda.
Adaptación de un texto de Internet de autor anónimo.

 

EL ARBOL DE LAS PREOCUPACIONES.

 

Un rico comerciante contrató a un carpintero para restaurar una antigua casa colonial. Como el comerciante era de esas personas a las que les gusta tener todo bajo control y le preocupaba que el trabajo no quedase bien, decidió pasar un día en la casa, para ver cómo iban las obras.

 Al final de la jornada, se dio cuenta de queel carpintero había trabajado mucho, a pesar de que había sufrido varios contratiempos. Para completar el día de mala suerte, el coche también se negó a funcionar así que el empresario se ofreció para llevarle a casa.

 El carpintero no habló durante todo el trayecto, visiblemente enojado y preocupado por todos los contratiempos que había tenido a lo largo del día. Sin embargo, al llegar invitó al comerciante a conocer a su familia y a cenar, pero antes de abrir la puerta, se detuvo delante de un pequeño árbol y acarició sus ramas durante pocos minutos.

 Cuando abrió la puerta y entró en la casa, la transformación era radical: parecía un hombre feliz. La cena transcurrió entre risas y animada conversación. Al terminar la velada, el carpintero acompañó al comerciante al coche. Cuando pasaron por delante del árbol, este le preguntó:

 - ¿Qué tiene de especial ese árbol? Antes de entrar estabas enojado y preocupado y después de tocarlo eras otro hombre.

 - Ese es el árbol de los problemas – le respondió el carpintero. – Soy consciente de que no puedo evitar los contratiempos en el trabajo pero no tengo por qué llevarme las preocupaciones a casa.Cuando toco sus ramas, dejo ahí las preocupaciones y las recojo a la mañana siguiente, cuando regreso al trabajo. Lo interesante es que cada mañana encuentro menos motivos para preocuparme que los que dejé el día antes. 

 Esa noche, el rico comerciante aprendió una de las lecciones más valiosas de su vida.

   Reflexión:

Aprender a soltar las preocupaciones diarias puede parecer una habilidad difícil, pero con práctica puede conseguirse y convertirse en un  hábito que nos permitirá disfrutar mejor de nuestra vida.

 Las preocupaciones son como montar en una bicicleta estática: cansan pero no llevan a ninguna parte. Cargar con la mochila de preocupaciones durante todo el día genera estrés,angustia, ansiedad y gran malestar, creándose una bola cada vez más grande que fomenta la irritabilidad y la negatividad... además de impedirnos disfrutar del presente. 

 Pero lo bueno es que podemos practicar y fomentar habilidades que nos permitan "soltar lastre" diariamente. podemos crear nuestro propio "árbol de las preocupaciones": hacer deporte, practicar relajación, meditación,  ejercicios mentales, etc. 

 Plantemos nuestro arbol de las preocupaciones y recordemos abrazarlo cada día.

 

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