Timidez: que no te paralice.
¿Qué es "lo normal"?, ¿Quién es "normal"?.

Hoy es jueves 21 de noviembre de 2019 y son las 08:48 hs. RADIO Y COACHING METAMORFOSIS DESDE ARGENTINA A TODO EL MUNDO.. La primera radio por internet dedicada al mundo del Coaching-Es el Mago que nos ayuda a transformar las Falencias existenciales en oportunidades!! Transformate con nosotros...COMUNICATE, TE ESPERAMOS.


  21 de agosto de 2019
Cómo dominar la vergüenza.
Esta emoción tiene cierta utilidad para regular las relaciones sociales, pero su exceso nos inhabilita, nos hace sufrir y mina nuestra autoestima.

Nos avergonzamos cuando nos encontramos en inferioridad frente a los demás o cuando contravenimos las normas de comportamiento. Saber manejarla y, sobre todo, evitársela a los demás, nos hará sentir más satisfechos con nosotros mismos. CUANDO SENTIMOS VERGÜENZA Esta historia la viví un otoño, cuando era estudiante y, para ganar algo de dinero, hice la vendimia en el sur de Francia. La primera noche nos reunimos a cenar en torno a una gran mesa veinte o treinta personas. Había una sopera en mitad de la mesa y la patrona nos servía. Apenas se oían conversaciones, pues la gente estaba cansada y se mostraba un tanto reservada. Justo en el momento en que extendía un brazo para recoger mi plato de sopa, una avispa se posó en mi mano, sin que nadie se diera cuenta, ni siquiera yo, y me picó ferozmente. Movido por el dolor, tiré mi plato al aire, que se rompió y salpicó a todo el mundo. Todas las caras se giraron hacia mí y de pronto se hizo un silencio de hielo. Ahí estaba yo, con mi mano vacía y dolorida, observando los fragmentos de plato repartidos por toda la mesa y las manchas de sopa en las camisas de los comensales. En ese instante me di cuenta de que iba a ser muy complicado explicar a todos aquellos desconocidos que una avispa, que no había visto nadie, ni siquiera yo, y que había desaparecido, me había picado y había provocado que tirase el plato. Gran sentimiento de vergüenza... UN SENTIMIENTO QUE MINA LA AUTOESTIMA Se suele decir que la vergüenza es la emoción de la inferioridad, que se desencadena cada vez que nos encontramos en falta respecto a normas o reglas sociales: volcar un objeto en una tienda, decir una tontería, emitir ruidos con el vientre... La vergüenza es una herida de la autoestima y se manifiesta con diversos niveles de intensidad. En un grado mínimo, tenemos el bochorno o el apuro, que no son necesariamente estados de ánimo destructores o dolorosos, solo un poco incómodos: por ejemplo, recibir cumplidos en público. Otras veces, la vergüenza aparece vinculada a un error o a una inadecuación de nuestro comportamiento: resbalar y caer, decir una “estupidez” o anunciar como una exclusiva algo que todo el mundo ya sabe. El sentimiento de ridículo se halla en un escalón superior y está asociado a la convicción de haber menoscabado la propia imagen social, o suscitado miradas burlonas o irónicas: haber pasado la mañana con la bragueta abierta, o la tarde con un trozo de perejil entre los dientes.Etimológicamente, ridículo proviene de las mismas raíces que reír: temer el ridículo es tener miedo a hacer que los demás se rían de nosotros. Todavía en un escalón por encima, podemos caer en la vergüenza intensa y enfermiza... CUANDO LA VERGÜENZA ES UN OBSTÁCULO La psicología ha estudiado mucho la culpabilidad, ese sentimiento de incomodidad dolorosa ligado a la íntima convicción de haber cometido una falta. Pero la vergüenza es un sentimiento aún más devastador, porque está vinculado a la persona y no solo al comportamiento. Así, la vergüenza es siempre una vergüenza de sí: la persona no solo rechaza sus actos sino a sí misma por completo. La expresión “muerto de vergüenza” expresa perfectamente hasta qué punto es posible sentirse mal. La vergüenza puede ser un problema si es intensa porque provoca mucho sufrimiento y una especie de “doble pena”: El juicio social negativo de los demás. Si es que existe, pues a menudo las personas son mucho más indulgentes de lo que pensamos. El juicio negativo que hacemos recaer sobre nosotros. En general, somos nuestros críticos más severos. La vergüenza conduce a menudo a replegarse en sí mismo, a rehuir la mirada y el contacto de los otros, lo cual la agrava. Los psicoterapeutas lo tienen muy en cuenta: se sabe que las víctimas de traumas –violaciones, agresiones, incestos...– suelen tener tanta vergüenza de lo que han sufrido que tardan mucho tiempo en atreverse a hablar de ello. ¿DEBERÍAMOS PERDER LA VERGÜENZA? Con todo, la vergüenza no es siempre inútil y tóxica. Imaginemos cómo sería un mundo donde nadie tuviera jamás vergüenza, donde ningún invitado se mostrara incómodo por habernos roto algún objeto, donde no se sintiera la culpabilidad por hacer sufrir al prójimo. No sería agradable ni confortable, ¿verdad? De hecho, la vergüenza desempeña un papel útil para facilitar la vida en colectividad, y por eso es universal en la especie humana: sin ella, las relaciones sociales serían mucho más duras y violentas. Nuestra sociedad moderna ya no utiliza abiertamente la vergüenza como instrumento de regulación social, pero sí lo hizo en el pasado: en las plazas de los pueblos se exponía en la picota a los reos de delitos menores para que todos fueran a burlarse de ellos; sobrevivían, por supuesto, pero después de tal humillación no tenían ganas de reincidir. En las escuelas, se ponía en un rincón a los malos alumnos con unas “orejas de burro”; se suponía que esto podía motivarlos a trabajar mejor o, al menos, a no perturbar el trabajo de los demás. Nuestra sociedad se ha hecho más intolerante al uso público de la vergüenza, y esto es algo positivo; pero el sentimiento de la vergüenza y su buen uso siguen siendo útiles a un nivel personal. No intentemos, pues, desterrar la vergüenza del registro de nuestros estados de ánimo. No permitamos que nos aísle: cuando suframos por su causa, confiémoslo a nuestros allegados, sin desvalorizarnos. Y, sobre todo, intentemos no infligírsela a los demás, humillándolos: una vergüenza manipulada así y no autoproducida no conduce a un deseo de cambio personal sino a uno de venganza. El filósofo Nietzsche lo expresó perfectamente en La gaya ciencia: —¿A quién llamas malo? —Al que siempre quiere avergonzar. —¿Qué consideras más humano? —Evitarle la vergüenza a alguien. —¿Cuál es el signo de que se ha conquistado la libertad? —No avergonzarse ya de uno mismo. Simplemente, sentirse un poco incómodo de vez en cuando es más que suficiente.


COMPARTIR:
Relacionadas:
Comentarios:
Aun no hay comentarios, sé el primero en escribir uno!
Escribir un comentario »








Clima en Federal

25.5°C

Nublado

 

LA RADIO EN VIVO

 

Estamos escuchando

Despierta con Buena Musica!!

de 08.00 a 10.00

 

DOLAR

 
COMPRA
VENTA
57.90
62.90

 

Visitantes

 

contador de visitas

 

EL RATON DE LA GRANJA- Cuando pienses no es mi problema .. recuerda esto.

 

Un ratón, estaba tranquilamente mirando por un agujero en la pared, cuando vio a un granjero y a su esposa abriendo un paquete. En ese momento pensó, - ¿qué tipo de comida podía haber ahí -, pero quedó aterrorizado cuando descubrió que no era comida, sino una trampa para ratones.
Entonces fue corriendo al patio de la granja a advertir a todos: – ¡Hay una ratonera en la casa, una ratonera en la casa! -.
La gallina, que estaba cacareando y escarbando en busca de una brizna de hierba, levanto la cabeza y dijo: – Discúlpeme Sr. Ratón, yo entiendo que es un gran problema para usted, pero a mí no me perjudica en nada, ni me incomoda la trampa para ratones -. 
El ratón fue hasta entonces a buscar al cordero y le dijo: – Hay una ratonera en la casa, ¡ una ratonera !. - Discúlpeme Sr. Ratón-, le respondió el cordero, - pero no hay nada que yo pueda hacer, solamente pedir por usted. Quédese tranquilo que sera recordado en mis oraciones.
Asustado el pequeño ratón se dirigió entonces a la vaca que le respondió: – ¿Pero acaso estoy yo en peligro?… pienso que no -. Aquella noche el ratón volvió a la casa, preocupado, sólo y triste, para enfrentarse a la ratonera del granjero, pero al llegar oyó un gran barullo, como el de una ratonera atrapando a su víctima.
Al oír el ruido la mujer del granjero corrió para ver lo que había atrapado. En la oscuridad, no vio que la ratonera lo que había atrapado era la cola de una serpiente venenosa. que velozmente le pico en la pierna. El granjero, que acudió a los gritos de su esposa, la llevo inmediatamente al hospital para que la curaran, pero de vuelta a casa aún tenía una fiebre alta.
El ratón, desde su agujero, observaba cómo el granjero cuidaba a su mujer. Y como todo el mundo sabe que para cuidar a alguien con fiebre, no hay nada mejor que una nutritiva sopa, vio como agarró un cuchillo de la cocina y fue a buscar a la gallina, que es el ingrediente principal para preparar una rica sopa.
Pero como la enfermedad de la mujer continuaba, la familia, los amigos y vecinos fueron a visitarla. El ratón vio como el granjero tuvo que matar al cordero para darle de comer a sus visitantes. Sin embargo y a pesar de todos los cuidados de su esposo, la mujer no mejoro y acabó muriendo. Entonces el pequeño ratón vio, desde su ratonera, como el granjero, para poder pagar los gastos del funeral, vendió la vaca a un hombre que se la llevó al matadero.
Cuando escuches que alguien tiene un problema y creas que ese problema no es tuyo o que no te afecta, y no le prestas atención… acuérdate de como acabaron la gallina, el cordero y la vaca y piénsalo dos veces, antes de darle la espalda.
Adaptación de un texto de Internet de autor anónimo.

 

EL ARBOL DE LAS PREOCUPACIONES.

 

Un rico comerciante contrató a un carpintero para restaurar una antigua casa colonial. Como el comerciante era de esas personas a las que les gusta tener todo bajo control y le preocupaba que el trabajo no quedase bien, decidió pasar un día en la casa, para ver cómo iban las obras.

 Al final de la jornada, se dio cuenta de queel carpintero había trabajado mucho, a pesar de que había sufrido varios contratiempos. Para completar el día de mala suerte, el coche también se negó a funcionar así que el empresario se ofreció para llevarle a casa.

 El carpintero no habló durante todo el trayecto, visiblemente enojado y preocupado por todos los contratiempos que había tenido a lo largo del día. Sin embargo, al llegar invitó al comerciante a conocer a su familia y a cenar, pero antes de abrir la puerta, se detuvo delante de un pequeño árbol y acarició sus ramas durante pocos minutos.

 Cuando abrió la puerta y entró en la casa, la transformación era radical: parecía un hombre feliz. La cena transcurrió entre risas y animada conversación. Al terminar la velada, el carpintero acompañó al comerciante al coche. Cuando pasaron por delante del árbol, este le preguntó:

 - ¿Qué tiene de especial ese árbol? Antes de entrar estabas enojado y preocupado y después de tocarlo eras otro hombre.

 - Ese es el árbol de los problemas – le respondió el carpintero. – Soy consciente de que no puedo evitar los contratiempos en el trabajo pero no tengo por qué llevarme las preocupaciones a casa.Cuando toco sus ramas, dejo ahí las preocupaciones y las recojo a la mañana siguiente, cuando regreso al trabajo. Lo interesante es que cada mañana encuentro menos motivos para preocuparme que los que dejé el día antes. 

 Esa noche, el rico comerciante aprendió una de las lecciones más valiosas de su vida.

   Reflexión:

Aprender a soltar las preocupaciones diarias puede parecer una habilidad difícil, pero con práctica puede conseguirse y convertirse en un  hábito que nos permitirá disfrutar mejor de nuestra vida.

 Las preocupaciones son como montar en una bicicleta estática: cansan pero no llevan a ninguna parte. Cargar con la mochila de preocupaciones durante todo el día genera estrés,angustia, ansiedad y gran malestar, creándose una bola cada vez más grande que fomenta la irritabilidad y la negatividad... además de impedirnos disfrutar del presente. 

 Pero lo bueno es que podemos practicar y fomentar habilidades que nos permitan "soltar lastre" diariamente. podemos crear nuestro propio "árbol de las preocupaciones": hacer deporte, practicar relajación, meditación,  ejercicios mentales, etc. 

 Plantemos nuestro arbol de las preocupaciones y recordemos abrazarlo cada día.

 

GUIA TELEFONICA

 

Buscar en federal
 

 

aaaa

DEJA UN MENSAJE

 
 




LO MAS LEIDO DEL MES

 
LOS BENEFICIOS DE NEUTRALIZAR ENERGÍAS CON LA TIERRA
 


Radio y Coaching Metamorfosis - © 2018 - Todos los derechos reservados


RadiosNet