¡Sí, me he enfadado!
Cómo dominar la vergüenza.

Hoy es jueves 21 de noviembre de 2019 y son las 08:28 hs. RADIO Y COACHING METAMORFOSIS DESDE ARGENTINA A TODO EL MUNDO.. La primera radio por internet dedicada al mundo del Coaching-Es el Mago que nos ayuda a transformar las Falencias existenciales en oportunidades!! Transformate con nosotros...COMUNICATE, TE ESPERAMOS.


  21 de agosto de 2019
Timidez: que no te paralice.
Perfeccionismo, miedo al rechazo... ¿Cómo combatir este sentimiento que nos limita, nos aísla y nos roba tantas oportunidades?

Todos nos hemos sentido alguna vez bloqueados por la timidez. Nos posee cuando pensamos en acercarnos a cierta persona, cuando hablamos ante un grupo de gente, cuando queremos pedir algo y no las tenemos todas, cuando nuestra opinión nos parece impopular, incluso cuando sentimos la mirada de los demás sobre nosotros. La timidez nos empuja a ocultarnos, mantenernos al margen y espiar desde nuestro escondite todo aquello de lo que desearíamos formar parte. ¡Cómo se divierten!¡Cómo disfrutan! Podríamos estar allí, si tan solo nos atreviéramos… ¿Pero dónde encontrar el valor? Para evitar que la timidez se interponga en nuestra vida podemos empezar por reconocer el deseo que se esconde bajo ella y acabar por lanzarnos. Zambullirnos en los riesgos y sobrevivir es cada vez más fácil si atendemos a estas claves. ¿DE DÓNDE VIENE NUESTRA TIMIDEZ? Esa sensación de incomodidad a la que llamamos timidez aparece justo antes de un encuentro o del contacto con alguien. Podríamos pensar que es como una especie de vergüenza específica; una vergüenza social anticipatoria, en términos técnicos. La timidez se nutre de nuestra mirada impiadosa. Desde esa perspectiva no se trata de que "hagamos" las cosas mal sino de que "nos vemos" esencialmente insuficientes o débiles de una manera u otra para poder hacerlas. VEREDICTO: CONDENADOS AL DESTIERRO Desde tiempos inmemoriales, el castigo que se aplicaba a aquellos que portaban la vergüenza no era otro que el destierro. “No eres digno de vivir entre nosotros". Así no sorprende que, cuando sentimos vergüenza o timidez, nos sometamos a esta misma condena. Nos autodesterramos considerándonos indignos y diferentes. Creemos que solo demostrando nuestra valía seremos aceptados, y eso puede llevarnos por el equivocado camino de intentar ser lo que no somos. LA TIMIDEZ ES UNA BRÚJULA Uno de los aspectos positivos de la timidez es que puede funcionar como una brújula que apunta hacia lo que nos interesa. A nadie le incomoda lo que le es indiferente, así que, cuando aparece, sabemos que estamos ante una situación en la que hay algo que deseamos. Todos lo hemos experimentado en la infancia: un niño dice con voz de sorna: “¡A Pedrito le gusta Martita, La La La Laaa!”. Y si Pedrito se pone colorado y esconde la cabeza entre los hombros, todos lo confirman: le gusta Martita. Si no le gustase, su indiferencia hubiese hablado por él. CÓMO HUIR DE LA PERFECCIÓN Las personas que son tímidas a menudo tienen también un nivel de perfeccionismo muy alto. Típico de un tímido sería decir: “No me atrevo a hablar, temo decir alguna tontería”. Los temores que la timidez expresa tienen siempre como contracara la ambición de un encuentro perfecto, en el que todo sale armónicamente de acuerdo a lo esperado. Comprender que los encuentros reales son parciales (no les gustas a todos y a nadie le gusta todo de ti) es clave para poder acercarse a otros. ¡STOP! DEJA DE IDEALIZAR La desvalorización propia se acompaña, casi invariablemente, de una idealización de los demás. Los tímidos a menudo creen que los otros no tienen inseguridades, temores ni dudas; todo lo cual es falso, por supuesto. Toman lo que ven y lo que los otros muestran como la única verdad. Comprender que aquellos que parecen tan inalcanzables e impolutos sufren de la misma inseguridad que uno será otra de las claves importantes para empezar a abandonar la ilusión que tanto nos inhibe de que ellos son gigantes y nosotros, diminutos. IR PASO A PASO PARA ENTRENARSE La timidez no es, sin embargo, del todo inútil. Es decir, cuando alguien siente que no está preparado para una determinada experiencia es posible que algo haya de cierto. Como en todo entrenamiento, es menester comenzar poco a poco. Habrá que comenzar entonces por situaciones sociales más familiares para avanzar hacia las que realmente nos despiertan mayor interés. EL DESEO Y EL MIEDO AL RECHAZO La timidez es un modo de evitar el dolor del rechazo: no me ilusiono para no desilusionarme después. Pero debemos comprender que aun cuando no consiguiéramos lo que esperábamos (que la audiencia no halle nuestro discurso genial, por ejemplo), de todos modos teníamos derecho a desearlo e intentarlo. La timidez nos lleva a pensar que ni siquiera tenemos derecho a querer lo que queremos. Es crucial sostener nuestro deseo, independientemente de los resultados. APRENDER A CORRER RIESGOS El reconocido psicólogo italiano Giorgio Nardone, tras seguir infinidad de casos de personas que sufrían ansiedad, aconsejaba: "Si tienes que evitar algo, evita evitar". La evitación sostiene el temor y mantiene intacta la idea de que el rechazo sería algo intolerable y oxida nuestros engranajes sociales. Cuando corremos riesgos, por el contrario, comprobamos que podemos sobrevivir a aquello que tanto temíamos. Además vamos, con cada nueva zambullida, ganando soltura. Cada vez, os lo aseguro, es menos difícil que la anterior.


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EL RATON DE LA GRANJA- Cuando pienses no es mi problema .. recuerda esto.

 

Un ratón, estaba tranquilamente mirando por un agujero en la pared, cuando vio a un granjero y a su esposa abriendo un paquete. En ese momento pensó, - ¿qué tipo de comida podía haber ahí -, pero quedó aterrorizado cuando descubrió que no era comida, sino una trampa para ratones.
Entonces fue corriendo al patio de la granja a advertir a todos: – ¡Hay una ratonera en la casa, una ratonera en la casa! -.
La gallina, que estaba cacareando y escarbando en busca de una brizna de hierba, levanto la cabeza y dijo: – Discúlpeme Sr. Ratón, yo entiendo que es un gran problema para usted, pero a mí no me perjudica en nada, ni me incomoda la trampa para ratones -. 
El ratón fue hasta entonces a buscar al cordero y le dijo: – Hay una ratonera en la casa, ¡ una ratonera !. - Discúlpeme Sr. Ratón-, le respondió el cordero, - pero no hay nada que yo pueda hacer, solamente pedir por usted. Quédese tranquilo que sera recordado en mis oraciones.
Asustado el pequeño ratón se dirigió entonces a la vaca que le respondió: – ¿Pero acaso estoy yo en peligro?… pienso que no -. Aquella noche el ratón volvió a la casa, preocupado, sólo y triste, para enfrentarse a la ratonera del granjero, pero al llegar oyó un gran barullo, como el de una ratonera atrapando a su víctima.
Al oír el ruido la mujer del granjero corrió para ver lo que había atrapado. En la oscuridad, no vio que la ratonera lo que había atrapado era la cola de una serpiente venenosa. que velozmente le pico en la pierna. El granjero, que acudió a los gritos de su esposa, la llevo inmediatamente al hospital para que la curaran, pero de vuelta a casa aún tenía una fiebre alta.
El ratón, desde su agujero, observaba cómo el granjero cuidaba a su mujer. Y como todo el mundo sabe que para cuidar a alguien con fiebre, no hay nada mejor que una nutritiva sopa, vio como agarró un cuchillo de la cocina y fue a buscar a la gallina, que es el ingrediente principal para preparar una rica sopa.
Pero como la enfermedad de la mujer continuaba, la familia, los amigos y vecinos fueron a visitarla. El ratón vio como el granjero tuvo que matar al cordero para darle de comer a sus visitantes. Sin embargo y a pesar de todos los cuidados de su esposo, la mujer no mejoro y acabó muriendo. Entonces el pequeño ratón vio, desde su ratonera, como el granjero, para poder pagar los gastos del funeral, vendió la vaca a un hombre que se la llevó al matadero.
Cuando escuches que alguien tiene un problema y creas que ese problema no es tuyo o que no te afecta, y no le prestas atención… acuérdate de como acabaron la gallina, el cordero y la vaca y piénsalo dos veces, antes de darle la espalda.
Adaptación de un texto de Internet de autor anónimo.

 

EL ARBOL DE LAS PREOCUPACIONES.

 

Un rico comerciante contrató a un carpintero para restaurar una antigua casa colonial. Como el comerciante era de esas personas a las que les gusta tener todo bajo control y le preocupaba que el trabajo no quedase bien, decidió pasar un día en la casa, para ver cómo iban las obras.

 Al final de la jornada, se dio cuenta de queel carpintero había trabajado mucho, a pesar de que había sufrido varios contratiempos. Para completar el día de mala suerte, el coche también se negó a funcionar así que el empresario se ofreció para llevarle a casa.

 El carpintero no habló durante todo el trayecto, visiblemente enojado y preocupado por todos los contratiempos que había tenido a lo largo del día. Sin embargo, al llegar invitó al comerciante a conocer a su familia y a cenar, pero antes de abrir la puerta, se detuvo delante de un pequeño árbol y acarició sus ramas durante pocos minutos.

 Cuando abrió la puerta y entró en la casa, la transformación era radical: parecía un hombre feliz. La cena transcurrió entre risas y animada conversación. Al terminar la velada, el carpintero acompañó al comerciante al coche. Cuando pasaron por delante del árbol, este le preguntó:

 - ¿Qué tiene de especial ese árbol? Antes de entrar estabas enojado y preocupado y después de tocarlo eras otro hombre.

 - Ese es el árbol de los problemas – le respondió el carpintero. – Soy consciente de que no puedo evitar los contratiempos en el trabajo pero no tengo por qué llevarme las preocupaciones a casa.Cuando toco sus ramas, dejo ahí las preocupaciones y las recojo a la mañana siguiente, cuando regreso al trabajo. Lo interesante es que cada mañana encuentro menos motivos para preocuparme que los que dejé el día antes. 

 Esa noche, el rico comerciante aprendió una de las lecciones más valiosas de su vida.

   Reflexión:

Aprender a soltar las preocupaciones diarias puede parecer una habilidad difícil, pero con práctica puede conseguirse y convertirse en un  hábito que nos permitirá disfrutar mejor de nuestra vida.

 Las preocupaciones son como montar en una bicicleta estática: cansan pero no llevan a ninguna parte. Cargar con la mochila de preocupaciones durante todo el día genera estrés,angustia, ansiedad y gran malestar, creándose una bola cada vez más grande que fomenta la irritabilidad y la negatividad... además de impedirnos disfrutar del presente. 

 Pero lo bueno es que podemos practicar y fomentar habilidades que nos permitan "soltar lastre" diariamente. podemos crear nuestro propio "árbol de las preocupaciones": hacer deporte, practicar relajación, meditación,  ejercicios mentales, etc. 

 Plantemos nuestro arbol de las preocupaciones y recordemos abrazarlo cada día.

 

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